Herramientas de IA
Las 20 herramientas de IA que uso cada día y para qué sirve cada una
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¿Te agobia la cantidad de herramientas de IA que salen cada semana? Aprendes una, le coges el truco, y a los dos meses ya hay otra que la deja vieja. Es normal. El problema no eres tú: es la velocidad a la que va esto.
Tranquilo, que lo tengo bajo control. Hoy te abro mi arsenal entero: las 20 herramientas que uso yo cada día y para qué sirve cada una. Prepárate un café, que vamos.
Pero antes, el cambio de chip que lo ordena todo.
No busques la herramienta mágica. No existe.
Esto es lo que casi nadie te dice: no hay una sola IA que lo haga todo bien. Lo que hay es la herramienta correcta para cada tarea, y la gracia está en encadenarlas. Texto, imagen, vídeo, voz, automatización. Cada una hace una cosa; tú diriges la orquesta.
Y ojo, porque delegar todo esto en la IA no es hacer trampa ni ser un vago. Mi forma favorita de trabajar es delegar. Delegar en algo que no descansa, no se queja y no pide vacaciones. Es como contar con varios asistentes especializados para investigar, resumir información y preparar primeras versiones cuando los necesitas.
Venga, aquí va la plantilla al completo.
Las herramientas y lo que cada una sabe hacer cambian deprisa. Esta lista está cerrada a 8 de octubre de 2026: es lo que yo uso, no un catálogo eterno ni una tabla de precios.
Los cerebros: para pensar, escribir y buscar
- ChatGPT. Mi asistente del día a día para casi todo: redactar, analizar, pensar en voz alta. Si solo pudiera quedarme con una, probablemente sería esta.
- Claude. Cuando quiero textos largos bien hechos y trabajar documentos con criterio. Le pego un documento, le pido que lo reescriba con mi tono, y el antes y el después canta.
- Gemini. La IA de Google. Potentísima y, sin embargo, casi nadie la aprovecha. Su truco es que vive dentro de Gmail, Docs y Drive: le pides «respóndeme este correo» ahí mismo y listo.
- Perplexity. Mi buscador con IA. Te responde y encima te cita las fuentes de cada dato. Para investigar me ha reemplazado a Google, sin exagerar.
Para crear imágenes
- Nano Banana (en Gemini). El modelo de imagen de Google que uso para crear y editar imágenes, desde fotos de producto hasta ilustraciones y gráficos.
- Minimax. Cuando quiero un nivel de imagen alto sin el precio de Midjourney.
Para generar vídeo
- Veo. La IA de Google que genera vídeo realista. Escribes «olas rompiendo en una playa al atardecer, cámara lenta» y te sale el clip. Sin cámara. Sin rodaje.
- Kling AI. Generación de vídeo al siguiente nivel. Coges una foto fija tuya y la anima: te mueves y hablas partiendo de una sola imagen.
- Seedance. Resultados que sorprenden hasta a los que van de expertos. Mantiene al mismo personaje coherente entre escenas, que es lo difícil.
- Heygen. Avatares que hablan por mí. Escribo un texto y mi avatar lo dice a cámara, en varios idiomas, sin que yo grabe nada.
- Wan 2.2. Mi complemento para dar movimiento y efectos. Una imagen estática que de repente cobra vida.
- Aleph, de Runway ML. Edición de vídeo con IA que, directamente, parece magia.
Los marketplaces: para acceder a muchos modelos
- Fal.ai. El marketplace de modelos de IA que casi nadie conoce. Varios modelos en un mismo sitio.
- Promptedit.com. El nuevo que le hace la competencia. Lo uso cada vez más.
Para automatizar y construir
Aquí es donde una lista de herramientas se convierte en negocio. Automatizar una tarea suelta no implanta la IA en una empresa: hace falta método. De eso va el artículo sobre por qué fallan tantos proyectos de IA.
- n8n. Automatizo tareas de mi negocio sin saber programar. Lo que antes eran horas ahora corre solo.
- Lovable. Páginas web completas en minutos. Sí, completas.
- Suno. Música para mis vídeos, generada con IA.
- Cursor. Creo apps sin saber programar de verdad. Y funciona.
- NotebookLM. Convierte cualquier documento en un mini-curso que puedo estudiar. Le metes un PDF ladrillo y te lo mastica.
- ElevenLabs. Clona mi voz para crear contenido sin ponerme delante del micro.
Un dato para que te sitúes
Casi ninguna de estas existía, o no servía para esto, hace dos años. Ese es el ritmo. Por eso agobiarse no sirve de nada: lo que funciona es montarse un flujo.
Y no hace falta que te las aprendas las 20. Quien empiece esta misma semana a montar algo con aunque sean tres de ellas ya está en ese grupito que usa la IA de verdad. Así de sencillo. Así de injusto para los demás.
Porque cada vez que hago este repaso en una formación, la media de herramientas que la gente conoce es de cinco o seis. El resto es terreno virgen. Y ahí, justo ahí, está tu ventaja. Si todavía estás en el «¿y esto para qué me sirve a mí?», empieza por para qué sirve la inteligencia artificial, sin tecnicismos.
Si quieres ver cómo lo cuento en una sala, están las ponencias.
De estas 20, ¿cuántas conocías? Sé sincero. Si quieres que baje al detalle de una, escríbeme y dime por cuál empezamos.